miércoles, 10 de agosto de 2022

19ª SEMANA ORDINARIO
San Lorenzo

LECTURAS DE HOY

  • 1ª Lectura: 2 Cor 9, 6-10
  • Salmo: 111
  • Evangelio: Jn 12,24-26

  • El que me sirve será honrado por mi Padre

    Una vez más el Evangelio nos enseña algunas formas de proceder de manera fraterna con comprensión y advertencia a cualquier persona o amigo.


    En la primera lectura el profeta Jeremías, nos pone en alerta de los falsos profetas.

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    AGOSTO
    Lunes
    18ª Semana Ordinario
    San Alfonso María de Ligorio


    Jer 28,1-17: A ti, Jananías, no te ha enviado el Señor, y has hecho que el pueblo crea en una mentira.

    El quinto mes del cuarto año del reinado de Sedecías, Jananías, hijo de Azur y profeta de Gabaón, le dijo a Jeremías en el templo, en presencia de los sacerdotes y de todo el pueblo: “Esto dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: ‘Voy a romper el yugo del rey de Babilonia. Dentro de dos años haré que se devuelvan todos los objetos del templo del Señor, que el rey Nabucodonosor tomó de este lugar y se llevó a Babilonia; haré volver a Jeconías, hijo de Joaquín y rey de Judá, y a todos los desterrados de Judá que han ido a Babilonia, en cuanto yo rompa, dice el Señor, el yugo del rey Nabucodonosor’”.

    Entonces el profeta Jeremías le respondió a Jananías, en presencia de los sacerdotes y de todo el pueblo que estaba en el templo del Señor: “Amén. Que así lo haga el Señor. Que el Señor confirme lo que has predicho y haga retornar de Babilonia a este lugar los objetos del templo del Señor y a todos los desterrados. Pero, pon atención a lo que voy a decirte delante de todo el pueblo: Antes de mí y antes de ti, siempre ha habido profetas que predijeron a muchos países y a grandes reinos la guerra, el hambre y la peste. Y cuando un profeta predice la paz, sólo hasta que se cumplen sus palabras, se puede reconocer que es verdadero profeta, enviado por el Señor”. Entonces Jananías tomó el yugo que traía Jeremías en el cuello, lo rompió y dijo delante de todo el pueblo: “Esto dice el Señor: ‘Así romperé el yugo de Nabucodonosor, rey de Babilonia, dentro de dos años y lo quitaré del cuello de todas las naciones’”.

    Jeremías se alejó de allí. Pero un tiempo después de que Jananías había roto el yugo del cuello del profeta Jeremías, el Señor le habló a éste y le dijo: “Ve y dile a Jananías: ‘Esto dice el Señor: Has roto un yugo de madera, pero yo lo sustituiré por uno de hierro. Porque esto dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: He puesto en el cuello de todas estas naciones un yugo de hierro, para someterlas al servicio de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y hasta las bestias del campo lo servirán’”. Y Jeremías añadió: “Escucha, Jananías: No te ha enviado el Señor y tú has hecho que el pueblo crea en una mentira. Por eso el Señor te dice: ‘Yo te borraré de la superficie de la tierra. Este año morirás, por haber incitado a la rebelión contra el Señor’”. Y el profeta Jananías murió aquel mismo año, en el mes séptimo.

     

    Sal 118: Enséñame, Señor, tus mandamientos.

     

    Mt 14,13-21: Mirando al cielo, pronunció una bendición y les dio los panes a los discípulos para que los distribuyeran a la gente.

    En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan el Bautista, subió a una barca y se dirigió a un lugar apartado y solitario. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos. Cuando Jesús desembarcó, vio aquella muchedumbre, se compadeció de ella y curó a los enfermos.

    Como ya se hacía tarde, se acercaron sus discípulos a decirle: “Estamos en despoblado y empieza a oscurecer. Despide a la gente para que vayan a los caseríos y compren algo de comer”. Pero Jesús les replicó: “No hace falta que vayan. Denles ustedes de comer”. Ellos le contestaron: “No tenemos aquí más que cinco panes y dos pescados”. Él les dijo: “Tráiganmelos”.

    Luego mandó que la gente se sentara sobre el pasto. Tomó los cinco panes y los dos pescados, y mirando al cielo, pronunció una bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos para que los distribuyeran a la gente. Todos comieron hasta saciarse y con los pedazos que habían sobrado, se llenaron doce canastos. Los que comieron eran unos cinco mil hombres, sin contar a las mujeres y a los niños.

     

    Comentarios

    En la primera lectura el profeta Jeremías, nos pone en alerta de los falsos profetas. Hoy en día hay que distinguir lo que se encuentra en la red, pues no siempre tiene la intención de que se conozca la Palabra. San Mateo nos pone la muestra de cómo hay que vivir el Evangelio.

    Jesús al enterarse de la muerte de Juan el Bautista, se dirige a un lugar apartado sin embargo, la gente al saberlo le sigue por tierra, Él se compadece y les dice a sus discípulos que le den de comer a todos, este ejemplo de compasión y misericordia hacia los más necesitados de darles lo que necesitan, nos habla del alimento que da vida y no sólo el que alimenta el cuerpo, es el alimento del alma del que debemos estar más atentos dando al necesitado aquello que requiera, ya sea pan, vestido o escucha, dar también nos alimenta sólo si lo hacemos de corazón.

    Un gran ejemplo de esta compasión y misericordia es san Alfonso María de Ligorio, obispo y doctor de la Iglesia, y que el Papa Francisco hizo notar de la vida de este santo diciendo que: “comprendió que en el corazón mismo del Evangelio está la vida comunitaria y el compromiso con otro”.

    Hagamos de nuestra vida un compromiso. Y tú ¿a qué te comprometes?

    Maricarmen Moctezuma Margain

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