La respuesta de Jesús al cuestionamiento de los discípulos de Juan revela que la Buena Noticia es para todos, que...

2

JULIO
Sábado
13ª Semana Ordinario
San Otón


Am 9,11-15: Haré volver a los cautivos de Israel y los plantaré en su suelo.

Así dice el Señor: “Aquel día, levantaré la tienda caída de David, taparé sus brechas, levantaré sus ruinas como en otros tiempos. Para que posean las primicias de Edom, y de todas las naciones, donde se invocó mi nombre. –oráculo del Señor–. Miren que llegan días –oráculo del Señor– en que el que ara sigue de cerca al segador; el que pisa las uvas, al sembrador; los montes manarán vino, y fluirán los collados. Haré volver los cautivos de Israel, edificarán ciudades destruidas y las habitarán, plantarán viñas y beberán de su vino, cultivarán huertos y comerán de sus frutos. Los plantaré en su campo, y no serán arrancados del campo que yo les di, dice el Señor, tu Dios.»


Sal 84: Escucharé las palabras del Señor.


Mt 9,14-17: ¿Cómo pueden llevar luto los amigos del esposo, mientras él está con ellos?

En aquel tiempo, se acercaron los discípulos de Juan a Jesús, preguntándole: “¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?”

Jesús les dijo: “¿Es que pueden guardar luto los invitados a la boda, mientras el novio está con ellos? Llegará un día en que se lleven al novio, y entonces ayunarán. Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto y deja un roto peor. Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos, porque revientan los odres; se derrama el vino, y los odres se estropean; el vino nuevo se echa en odres nuevos, y así las dos cosas se conservan.”


Comentarios

La respuesta de Jesús al cuestionamiento de los discípulos de Juan revela que la Buena Noticia es para todos, que los tiempos están cambiando y que hay que estar de fiesta porque él está aquí, les anuncia que habrá un tiempo en que “se lleven al novio” y en ese tiempo habrán de ayunar. Éste es el anuncio de lo que está por pasar.

La analogía de los odres viejos, son las viejas costumbres, que aunque no son malas, a veces hay que dar paso a lo que viene que será mejor. Hoy podemos encontrar en las instituciones eclesiales estos odres viejos, y nosotros mismos podríamos ser ese vino viejo y evitar dar paso al nuevo, a la Iglesia en salida, a ir por el que lo necesita, no podemos cerrar las puertas a los marginados de hoy, no sólo en la pobreza, sino en la discriminación, simplemente porque son diferentes.

Abrir las puertas del corazón es lo que necesitamos hoy.

Maricarmen Moctezuma Margain

Visto 297 veces

Please publish modules in offcanvas position.