La parábola de la red de los pescados que recogen los pescadores, escogiendo los buenos y tirando los malos, es el juicio que le corresponde a Dios no a las personas.

28

JULIO
Jueves
17ª Semana Ordinario
Ss. Nazario y Celso


Jer 18,1-6: Como está el barro en las manos del alfarero, así ustedes están en mis manos.

Esto es lo que el Señor me dijo: "Jeremías, ve a la casa del alfarero y ahí te haré oír mis palabras". Fui, pues, a la casa del alfarero y lo hallé trabajando en su torno. Cuando se le estropeaba la vasija que estaba modelando, volvía a hacer otra con el mismo barro, como mejor le parecía.

Entonces el Señor me dijo: "¿Acaso no puedo hacer yo con ustedes, casa de Israel, lo mismo que hace este alfarero? Como está el barro en las manos del alfarero, así ustedes, casa de Israel, están en mis manos".


Sal 145: Dichoso el que espera en el Señor.


Mt 13,47-53: Los pescadores ponen los pescados buenos en canastos y tiran los malos.

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: "El Reino de los cielos se parece también a la red que los pescadores echan en el mar y recoge toda clase de peces. Cuando se llena la red, los pescadores la sacan a la playa y se sientan a escoger los pescados; ponen los buenos en canastos y tiran los malos. Lo mismo sucederá al final de los tiempos: vendrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los arrojarán al horno encendido. Allí será el llanto y la desesperación. ¿Han entendido todo esto?" Ellos le contestaron: "Sí". Entonces él les dijo: "Por eso, todo escriba instruido en las cosas del Reino de los cielos es semejante al padre de familia, que va sacando de su tesoro cosas nuevas y cosas antiguas". Y cuando acabó de decir estas parábolas, Jesús se marchó de allí.


Comentarios

La parábola de la red de los pescados que recogen los pescadores, escogiendo los buenos y tirando los malos, es el juicio que le corresponde a Dios no a las personas. Ese juicio será el final cuando el Reino de Dios se manifieste plenamente. Dios concede a toda persona la posibilidad de convertirse, de seguirlo en cualquier momento de su vida. Dios tiene paciencia y espera la salvación en cada persona, esperando una red llena de buenos pescados.

Jeremías visita al alfarero y ve que con el mismo barro modela las vasijas, destruyéndola sino le gusta y haciendo otra que le salga mejor. Le dice a Jeremías con esto, que Dios puede elegir otro pueblo que le corresponda mejor. Estamos en las manos de Dios.

Dios que nos ha creado puede recrearnos respetando nuestra libertad: "El que te creo sin ti, no te salvará sin ti", dice san Agustín.

P. José Refugio Méndez Gallegos

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