Para los tres apóstoles ver a Jesús con otro aspecto fue un signo de esperanza...

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AGOSTO
Sábado
18ª Semana Ordinario
Transfiguración del Señor


2 Pe 1,16-19: Nosotros escuchamos esta voz venida del cielo.

Hermanos: Cuando les anunciamos la venida gloriosa y llena de poder de nuestro Señor Jesucristo, no lo hicimos fundados en fábulas hechas con astucia, sino por haberlo visto con nuestros propios ojos en toda su grandeza. En efecto, Dios lo llenó de gloria y honor, cuando la sublime voz del Padre resonó sobre él, diciendo: "Este es mi Hijo amado, en quien yo me complazco". Y nosotros escuchamos esta voz, venida del cielo, mientras estábamos con el Señor en el monte santo. Tenemos también la firmísima palabra de los profetas, a la que con toda razón ustedes consideran como una lámpara que ilumina en la oscuridad, hasta que despunte el día y el lucero de la mañana amanezca en los corazones de ustedes.

 

Sal 96: Reina el Señor, alégrese la tierra.

 

Mt 17,1-9: Su rostro se puso resplandeciente como el sol.

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, el hermano de éste, y los hizo subir a solas con él a un monte elevado. Ahí se transfiguró en su presencia: su rostro se puso resplandeciente como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la nieve. De pronto aparecieron ante ellos Moisés y Elías, conversando con Jesús. Entonces Pedro le dijo a Jesús: "Señor, ¡qué bueno sería quedarnos aquí! Si quieres, haremos aquí tres chozas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías".

Cuando aún estaba hablando, una nube luminosa los cubrió y de ella salió una voz que decía: "Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo puestas mis complacencias; escúchenlo". Al oír esto, los discípulos cayeron rostro en tierra, llenos de un gran temor. Jesús se acercó a ellos, los tocó y les dijo: "Levántense y no teman". Alzando entonces los ojos, ya no vieron a nadie más que a Jesús. Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó: "No le cuenten a nadie lo que han visto, hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos".

 

Comentarios

Para los tres apóstoles ver a Jesús con otro aspecto fue un signo de esperanza, se sentían tan contentos que hubieran querido permanecer ahí por más tiempo, pero desde ese momento ya no vieron de la misma manera a Jesús, con esto confirmaron la divinidad de Jesús. En el momento de la transfiguración Jesús se encontraba orando en el monte, a los apóstoles les envuelve una nube de la que se oye una voz que dice; "Éste es mi Hijo, mi escogido; escúchenlo", una vez más Jesús da muestra de quién es, curiosamente al lado del temor de los apóstoles, como si les dijera, a ellos y a nosotros, quién es y que confiemos en él, pues es la luz que nos guía.

Y como hemos visto en las lecturas de los días pasados se nos han mostrado distintos signos de esperanza y forma de seguir a Jesús. Con la transfiguración, Jesús nos vuelve a decir que estará ahí, que él es la Luz, la Verdad, el Camino y la Vida misma, que si nos dejamos bajo su amparo veremos la luz. Confiar en su palabra, cargar la cruz a su lado y verlo resplandeciente como el sol, es la forma de estar más cerca de él. De alguna forma nosotros podemos lograr una transfiguración, siguiéndolo, orando y sobre todo dejándonos caer para seguir a su lado.

¿Logramos ver esa transfiguración en nuestro prójimo?

Maricarmen Moctezuma Margain

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