Una vez más el Evangelio nos enseña algunas formas de proceder de manera fraterna con comprensión y advertencia a cualquier persona o amigo.

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AGOSTO
Miércoles
19ª Semana Ordinario
San Lorenzo


2 Cor 9, 6-10: Dios ama al que da con alegría.

Hermanos: Recuerden que el que poco siembra, cosecha poco, y el que mucho siembra, cosecha mucho. Cada cual dé lo que su corazón le diga y no de mala gana ni por compromiso, pues Dios ama al que da con alegría. Y poderoso es Dios para colmarlos de toda clase de favores, a fin de que, teniendo siempre todo lo necesario, puedan participar generosamente en toda obra buena. Como dice la Escritura: Repartió a manos llenas a los pobres; su justicia permanece eternamente.

Dios, que proporciona la semilla al sembrador y le da pan para comer, les proporcionará a ustedes una cosecha abundante y multiplicará los frutos de su justicia.


Sal 111: Dichoso el hombre honrado, que se compadece y presta.


Jn 12,24-26: El que me sirve será honrado por mi Padre.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Yo les aseguro que si el grano de trigo sembrado en la tierra, no muere, queda infecundo; pero si muere, producirá mucho fruto. El que se ama a sí mismo, se pierde; el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se asegura para la vida eterna. El que quiera servirme que me siga, para que donde yo esté, también esté mi servidor. El que me sirve será honrado por mi Padre".


Comentarios

Una vez más el Evangelio nos enseña algunas formas de proceder de manera fraterna con comprensión y advertencia a cualquier persona o amigo. A veces es muy fácil remarcar o ver la falta de los demás, pero hoy Jesús nos invita a saber hacerlo con discreta intimidad, pues es con la caridad de una persona con la que se corrige, no para avergonzar o ridiculizar a las personas para que enderece el camino de su vida a mí modo, sino desde el amor de Jesús.

Por ello, acudir a la colaboración de un amigo, cuando en nuestro intento no ha dado resultado, si aún, así no se ve un cambio hay que ejercer la denuncia pública, no la que exhibe solamente a las personas como hoy en día se hace a través de las redes sociales, en la que se acostumbra a ser puro escapismo, comodidad, cobardía, falsa tolerancia. Pues sólo Dios es capaz de juzgarnos y perdonarnos, borrar, olvidar y destruyendo, el pecado personal para hacernos personas nuevas.

Yonathan Santiago Guillén Martínez

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