Las lecturas de este día nos ayudan a centrarnos en la añoranza, pues se constata la dureza del corazón que puede existir en cada persona ...

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SEPTIEMBRE
Miércoles
24ª Semana Ordinario
San Alberto


1Cor 12,31-13,1-13: Entre estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor, el amor es la mayor de las tres.

Hermanos: Aspiren a los dones de Dios más excelentes. Voy a mostrarles el camino mejor de todos. Aunque yo hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, no soy más que una campana que resuena o unos platillos que aturden. Aunque yo tuviera el don de profecía y penetrara todos los misterios, aunque yo poseyera en grado sublime el don de ciencia y mi fe fuera tan grande como para cambiar de sitio las montañas, si no tengo amor, nada soy. Aunque yo repartiera en limosnas todos mis bienes y aunque me dejara quemar vivo, si no tengo amor, de nada me sirve.te pan y beben de este cáliz, proclaman la muerte del Señor, hasta que vuelva.

El amor es comprensivo, el amor es servicial y no tiene envidia; el amor no es presumido ni se envanece; no es grosero ni egoísta; no se irrita ni guarda rencor; no se alegra con la injusticia, sino que goza con la verdad. El amor disculpa sin límites, confía sin límites, espera sin límites, soporta sin límites. El amor dura por siempre; en cambio, el don de profecía se acabará; el don de lenguas desaparecerá, y el don de ciencia dejará de existir, porque nuestros dones de ciencia y de profecía son imperfectos. Pero cuando llegue la consumación, todo lo imperfecto desaparecerá. Cuando yo era niño, hablaba como niño, sentía como niño y pensaba como niño; pero cuando llegué a ser hombre, hice a un lado las cosas de niño. Ahora vemos como en un espejo y oscuramente, pero después será cara a cara. Ahora sólo conozco de una manera imperfecta, pero entonces conoceré a Dios como él me conoce a mí. Ahora tenemos estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor; pero el amor es la mayor de las tres.


Sal 32: Dichoso el pueblo escogido por Dios.


Lc 7,31-35: Tocamos la flauta y ustedes no bailaron, cantamos canciones tristes y no lloraron.

En aquel tiempo, Jesús dijo: "¿Con quién compararé a los hombres de esta generación? ¿A quién se parecen? Se parecen a esos niños que se sientan a jugar en la plaza y se gritan los unos a los otros: 'Tocamos la flauta y no han bailado, cantamos canciones tristes y no han llorado'.

Porque vino Juan el Bautista, que ni comía pan ni bebía vino, y ustedes dijeron: 'Ese está endemoniado'. Y viene el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: 'Este hombre es un glotón y un bebedor, amigo de publícanos y pecadores'. Pero sólo aquellos que tienen la sabiduría de Dios, son quienes lo reconocen".


Comentarios

Las lecturas de este día nos ayudan a centrarnos en la añoranza, pues se constata la dureza del corazón que puede existir en cada persona para reconocer las cosas positivas de los demás y las que cada uno posee, por ello San Pablo nos habla de todo lo que se puede tener, pero si no se tiene la capacidad de amar todo será en vano.

Al mismo tiempo el evangelio muestra la indiferencia que todos podemos mostrar cuando no vivimos el momento junto a las personas que transitan en nuestra vida, no dejando que cada persona nos interpele, para ello nos sirve saber quiénes somos pues podemos caer en el peligro de los fariseos y publicanos. O, quizás, pueda ser nuestra justificación a nuestra pereza o falta de deseo de una verdadera conversión, justificar nuestra comodidad y falta de docilidad ante lo que realmente queremos y sentimos.

Yonathan Santiago Guillén Martínez

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