Las lecturas de este día tienen un gran sentido, pues creer en la resurrección es realmente un acontecimiento de amor en el que se pone en acto todos los sentidos...

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SEPTIEMBRE
Viernes
24ª Semana Ordinario
Ss. Cornelio, Papa y Cipriano, Obispo


1Cor 15,12-20: Si Cristo no resucitó, vana es la fe de ustedes.

Hermanos: Si hemos predicado que Cristo resucitó de entre los muertos, ¿cómo es que algunos de ustedes andan diciendo que los muertos no resucitan? Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y si Cristo no resucitó, nuestra predicación es vana, y la fe de ustedes es vana. Seríamos, además, falsos testigos de Dios, puesto que hemos afirmado falsamente que Dios resucitó a Cristo: porque, si fuera cierto que los muertos no resucitan, Dios no habría resucitado a Cristo. Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no resucitó, es vana la fe de ustedes; y por tanto, aún viven ustedes en pecado, y los que murieron en Cristo, perecieron.

Si nuestra esperanza en Cristo se redujera tan sólo a las cosas de esta vida, seríamos los más infelices de todos los hombres. Pero no es así, porque Cristo resucitó, y resucitó como la primicia de todos los muertos.


Sal 16: Atiéndeme, Dios mío, y escucha mi oración.


Lc 8,1-3: Los acompañaban algunas mujeres, que los ayudaban con sus propios bienes.

En aquel tiempo, Jesús comenzó a recorrer ciudades y poblados predicando la buena nueva del Reino de Dios. Lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que habían sido libradas de espíritus malignos y curadas de varias enfermedades. Entre ellas iban María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, el administrador de Herodes; Susana y otras muchas, que los ayudaban con sus propios bienes.


Comentarios

Las lecturas de este día tienen un gran sentido, pues creer en la resurrección es realmente un acontecimiento de amor en el que se pone en acto todos los sentidos, pues se arriesga todo, las palabras de San Pablo son muy fuerte al expresarlo «Si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y, si Cristo no ha resucitado, nuestra predicación carece de sentido y vuestra fe lo mismo» lo cual nos recuerda el acontecimiento de la muerte. Por ello, a Jesús le hemos de ver en toda su realidad, vida, muerte y resurrección pues forman la unidad.

Invitándonos a vivir no de cualquier manera, sino vivir de manera totalmente feliz, tal como lo recuerda el Papa Francisco “que no nos roben la esperanza”. Pues si perdemos la esperanza, perdemos la capacidad de estar atentos y activos para descubrir las novedades cotidianas.

Por otro lado, el evangelio nos invita a mantener nuestra mirada puesta en nuestra misión, pues independiente mente de las circunstancias que vivamos debemos de seguir compartiendo con todos y todas.

Al mismo tiempo en que Jesús toma la oportunidad para romper los paradigmas de la sociedad, y reivindica a la persona (Magdalena) reconoce su valor; dejándonos un claro ejemplo del amor sin medida y que sólo la experiencia de sentirse amado nos permitirá incluir a los demás.

Yonathan Santiago Guillén Martínez

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