Las autoridades judías por envidia, por celos o por ignorancia manifiestan oposición ante Jesús...

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AGOSTO
Viernes
27ª Semana Ordinario
Nuestra Señora del Rosario


Gál 3,7-14: Los que viven según la fe serán bendecidos, junto con Abraham, que le creyó a Dios.

Hermanos: Entiendan que los hijos de Abraham son aquellos que viven según la fe. La Escritura, conociendo de antemano que Dios justificaría a los paganos por la fe, le adelantó a Abraham esta buena noticia: Por ti serán bendecidas todas las naciones. Por consiguiente, los que viven según la fe serán bendecidos, junto con Abraham que le creyó a Dios.

En cambio, sobre los partidarios de la observancia de la ley pesa una maldición, pues dice la Escritura: Maldito aquel que no cumpla fielmente todos los preceptos escritos en el libro de la ley. Y es evidente que la ley no justifica a nadie ante Dios, porque el justo vivirá por la fe. Y ciertamente la ley no se basa en la fe, porque, como dice la Escritura: Sólo vivirá quien cumpla los preceptos de la ley. Además, Cristo nos redimió de la maldición de la ley, haciéndose objeto de maldición por nosotros, puesto que la Escritura dice: Maldito sea aquel que cuelga de un madero. Esto sucedió para que la bendición otorgada por Dios a Abraham llegara también, por Cristo Jesús, a los paganos y para que recibiéramos, por medio de la fe, el Espíritu prometido.

 

Sal 110: Alabemos a Dios de todo corazón.

 

Lc 11,15-26: Si yo expulso a los demonios con el poder de Dios, eso significa que el Reino de Dios ha llegado a ustedes.

En aquel tiempo, cuando Jesús expulsó a un demonio, algunos dijeron: “Este expulsa a los demonios con el poder de Belzebú, el príncipe de los demonios”. Otros, para ponerlo a prueba, le pedían una señal milagrosa. Pero Jesús, que conocía sus malas intenciones, les dijo: “Todo reino dividido por luchas internas va a la ruina y se derrumba casa por casa. Si Satanás también está dividido contra sí mismo, ¿cómo mantendrá su reino? Ustedes dicen que yo arrojo a los demonios con el poder de Belzebú. Entonces, ¿con el poder de quién los arrojan los hijos de ustedes? Por eso, ellos mismos serán sus jueces. Pero si yo arrojo a los demonios por el poder de Dios, eso significa que ha llegado a ustedes el Reino de Dios. Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros; pero si otro más fuerte lo asalta y lo vence, entonces le quita las armas en que confiaba y después dispone de sus bienes. El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama. Cuando el espíritu inmundo sale de un hombre, anda vagando por lugares áridos, en busca de reposo, y al no hallarlo, dice: ‘Volveré a mi casa, de donde salí’. Y al llegar, la encuentra barrida y arreglada. Entonces va por otros siete espíritus peores que él y viene a instalarse allí, y así la situación final de aquel hombre resulta peor que la de antes”.

 

Comentarios

Las autoridades judías por envidia, por celos o por ignorancia manifiestan oposición ante Jesús, llegando al extremo de asegurar que Jesús expulsa a los demonios con el poder de Belcebú.

Jesús asegura que el reino de Dios ha llegado. Su poder para expulsar a los demonios es el de Dios que viene a liberar al hombre del mal del pecado y de la muerte. El maligno no deja de atacar a la humanidad. Su naturaleza es hacer el mal. Por eso nuestra lucha es cada día para vencer el mal en el mundo. El Señor nos aconseja para vencerlo vivir la fe, orar, ayunar, y a estar vigilantes, pues se puede recaer en el mal que cometemos. El exorcismo es la práctica de la Iglesia para expulsar y liberar del alma el poder del demonio.

Caminemos en la fe como Abraham. Justificados por vivir la fe. Siendo bendecidos como Abraham recibimos el Espíritu de Dios.

El rosario es el arma para vencer al demonio, para luchar y pedir cuanto necesitamos a través de la Virgen Madre de Dios, que concedió la victoria a los cristianos en Lepanto contra el imperio Otomano en oriente de Europa. San Pío V anuncia la victoria que consiguieron los cristianos en 1571 al pedirle a la Virgen con el rezo del rosario la victoria para la Iglesia, proclamandola como nuestra Señora del Rosario.

P. José Refugio Méndez Gallegos

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