Tras una apasionada exhortación a preservar celosamente la libertad, el Apóstol exige a los Gálatas no volver a poner su confianza en el antiguo régimen...

11

OCTUBRE
Martes
28ª Semana Ordinario
San Juan XXIII


Gál 5,1-6: La circuncisión no tiene valor, solamente la fe, que se manifiesta por medio de la caridad.

Hermanos: Cristo nos ha liberado para que seamos libres. Conserven, pues, la libertad y no se sometan de nuevo al yugo de la esclavitud.

Yo mismo, Pablo, les aseguro que, si se dejan circuncidar, Cristo no les servirá de nada. Y vuelvo a declarar que todo el que se deja circuncidar, queda obligado a cumplir toda la ley. Ustedes, los que pretenden alcanzar la justificación por medio de la ley, han perdido a Cristo, han rechazado la gracia.

Nosotros, en cambio, movidos por el Espíritu Santo, esperamos ansiosamente la justificación por medio de la fe. Porque para los cristianos no vale nada estar o no estar circuncidado; lo único que vale es la fe, que actúa a través de la caridad.


Sal 118: Señor, ten misericordia de mí.


Lc 11,37-41: Den limosna, y todo lo de ustedes quedará limpio.

En aquel tiempo, un fariseo invitó a Jesús a comer. Jesús fue a la casa del fariseo y se sentó a la mesa. El fariseo se extrañó de que Jesús no hubiera cumplido con la ceremonia de lavarse las manos antes de comer. Pero el Señor le dijo: "Ustedes, los fariseos, limpian el exterior del vaso y del plato; en cambio, el interior de ustedes está lleno de robos y maldad. ¡Insensatos! ¿Acaso el que hizo lo exterior no hizo también lo interior? Den más bien limosna de lo que tienen y todo lo de ustedes quedará limpio".


Comentarios

Tras una apasionada exhortación a preservar celosamente la libertad, el Apóstol exige a los Gálatas no volver a poner su confianza en el antiguo régimen, sometiéndose a los ritos judíos, como el de la circuncisión. De esta forma, él los llama a adquirir una madurez espiritual que supere todo condicionamiento externo, aun de tipo moral o religioso.

Efectivamente, en Cristo Jesús «lo único que vale es la fe, que actúa a través de la caridad». Si estas realidades básicas están bien sólidas, todo lo demás será prácticamente irrelevante…

Frente a la refinada hipocresía de quien lo había invitado a comer, Jesús expresa, de otra manera, lo que ya antes había hecho notar: «no mancha al hombre lo que entra por la boca, sino lo que sale del corazón» (Cfr. Mt 15, 18; Mc 7, 14).

Por tanto, es el corazón, esto es, el núcleo más íntimo de la persona –las actitudes e intenciones– lo que hay que convertir y purificar en primer lugar. De un corazón renovado brotarán luego las buenas acciones, de la que la «limosna» es aquí un simple y muy apreciado ejemplo.

Visto 208 veces

Please publish modules in offcanvas position.