Toda vida cristiana, nos dice San Pablo, ha de ser un continuo cántico de gratitud y alabanza a Dios.

15

AGOSTO
Viernes
28ª Semana Ordinario
Santa Teresa de Jesús


Ef 1,15-23: Constituyó a Cristo como cabeza suprema de la Iglesia, que es su cuerpo.

Hermanos: Me he enterado de su fe en el Señor Jesús y del amor que demuestran a todos los hermanos, por lo cual no dejo de dar gracias por ustedes, ni de recordarlos en mis oraciones, y le pido al Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, que les conceda espíritu de sabiduría y de revelación para conocerlo. Le pido que les ilumine la mente para que comprendan cuál es la esperanza que les da su llamamiento, cuan gloriosa y rica es la herencia que Dios da a los que son suyos y cuál la extraordinaria grandeza de su poder para con nosotros, los que confiamos en él, por la eficacia de su fuerza poderosa Con esta fuerza resucitó a Cristo de entre los muertos y lo hizo sentar a su derecha en el cielo, por encima de todos los ángeles, principados, potestades, virtudes y dominaciones, y por encima de cualquier persona, no sólo del mundo actual, sino también del futuro. Todo lo puso bajo sus pies y a él mismo lo constituyó cabeza suprema de la Iglesia, que es su cuerpo, y la plenitud del que lo consuma todo en todo.

 

Sal 8: ¡Qué admirable, Señor, es tu poder!

 

Lc 12,8-12: El Espíritu Santo les enseñará en aquel momento lo que convenga decir.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Yo les aseguro que a todo aquel que me reconozca abiertamente ante los hombres, lo reconocerá abiertamente el Hijo del hombre ante los ángeles de Dios; pero a aquel que me niegue ante los hombres, yo lo negaré ante los ángeles de Dios.

A todo aquel que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero a aquel blasfeme contra el Espíritu Santo, no se le perdonará. Cuando los lleven a las sinagogas y ante los jueces y autoridades, no se preocupen de cómo se van a defender o qué van a decir, porque el Espíritu Santo les enseñará en aquel momento lo que convenga decir”.

 

Comentarios

Toda vida cristiana, nos dice San Pablo, ha de ser un continuo cántico de gratitud y alabanza a Dios. Volvemos aquí al tema de la exaltación de Cristo, constituido «Cabeza» de toda la creación y de su santa Iglesia. Un pueblo peregrino inseparablemente unido, ya desde esta tierra, a Él como su «Cuerpo». En Jesucristo el Padre ha salido a nuestro encuentro con toda la riqueza de su sabiduría. En torno a este su muy amado Hijo hemos de mantenernos siempre unidos, ya que sólo por medio de Él podremos alcanzar la tan anhelada «plenitud».

El evangelio continúa profundizando el tema tan conocido de la fidelidad del creyente en medio de las pruebas. El juicio de Dios se va realizando conforme a la lealtad o deslealtad a Cristo en nuestra vida diaria, por medio de su Espíritu, que es la presencia viva y perenne de Jesús entre nosotros. De la postura que el discípulo tome o deje de tomar ante los demás respecto a la fe en su Señor dependerá su destino definitivo. Una fe que no actúa por medio de la caridad no es auténtica y, por tanto, no es capaz de salvarnos.

Visto 247 veces

Please publish modules in offcanvas position.