Las lecturas de este día son muy claras en su contenido, pues pone de relieve en la primera lectura, la importancia de ser hijos de Dios...

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OCTUBRE
Jueves
29ª Semana Ordinario
San Ignacio de Antioquía


Ef 2,1-10: Nos dio la vida en Cristo y nos ha reservado un sitio en el cielo.

Hermanos: Ustedes estaban muertos por sus delitos y pecados, porque en otro tiempo vivían según los criterios de este mundo, obedeciendo al que está al frente de las fuerzas invisibles del mal, a ese espíritu que ejerce su acción ahora sobre los que resisten al Evangelio. Entre ellos estuvimos también nosotros, pues en otro tiempo vivíamos sujetos a los instintos, deseos y pensamientos de nuestro desorden y egoísmo, y estábamos naturalmente destinados al terrible castigo de Dios, como los demás.

Pero la misericordia y el amor de Dios son muy grandes; porque nosotros estábamos muertos por nuestros pecados, y él nos dio la vida con Cristo y en Cristo. Por pura generosidad suya, hemos sido salvados. Con Cristo y en Cristo nos ha resucitado, y con él nos ha reservado un sitio en el cielo. Así, en todos los tiempos, Dios muestra por medio de Cristo Jesús, la incomparable riqueza de su gracia y de su bondad para con nosotros.

En efecto, ustedes han sido salvados por la gracia, mediante la fe; y esto no se debe a ustedes mismos, sino que es un don de Dios. Tampoco se debe a las obras, para que nadie pueda presumir, porque somos hechura de Dios, creados por medio de Cristo Jesús para hacer el bien que Dios ha dispuesto que hagamos.


Sal 99: El Señor es nuestro dueño.


Lc 12,13-21: ¿Para quién serán todos tus bienes?

En aquel tiempo, hallándose Jesús en medio de una multitud, un hombre le dijo: "Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia". Pero Jesús le contestó: "Amigo, ¿quién me ha puesto como juez en la distribución de herencias?" Y dirigiéndose a la multitud, dijo: "Eviten toda clase de avaricia, porque la vida del hombre no depende de la abundancia de los bienes que posea".

Después les propuso esta parábola: "Un hombre rico tuvo una gran cosecha y se puso a pensar: '¿Qué haré, porque no tengo ya en dónde almacenar la cosecha? Ya sé lo que voy a hacer: derribaré mis graneros y construiré otros más grandes para guardar ahí mi cosecha y todo lo que tengo. Entonces podré decirme: Ya tienes bienes acumulados para muchos años; descansa, come, bebe y date a la buena vida'. Pero Dios le dijo: '¡Insensato! Esta misma noche vas a morir. ¿Para quién serán todos tus bienes?' Lo mismo le pasa al que amontona riquezas para sí mismo y no se hace rico de lo que vale ante Dios".


Comentarios

Las lecturas de este día son muy claras en su contenido, pues pone de relieve en la primera lectura, la importancia de ser hijos de Dios pues hemos sido creados a su imagen, por lo que el evitar el mal debe de ser algo que nos caracterice ya que en muchas ocasiones nos guiamos baja la conducta de las demás personas y no con los principios que hemos recibido.

Por ello el Evangelio, nos hace una invitación a ver que la libertad que Dios nos ha concedido no a de nuble nuestros sentidos, para escuchar y ver la realidad que nos rodea; pues nos lo recuerda el evangelista: «Eviten toda clase de avaricia, porque la vida del hombre no depende de la abundancia de los bienes que poseas.» (Lc 12,15). Tal vez nos podemos preguntar entonces ¿Qué es lo que asegura la vida del hombre?

Llevándonos a pensar que la vida de Jesús no solamente procede del Padre, sino que consiste en hacer su voluntad, por ello el rechazo a que se dividan los bienes, pues Jesús conoce nuestras intenciones; un problema de todos los tiempos. Por lo que la vida de las personas no sólo ha de buscar su seguridad física, sino el hecho de compartir y dejar a un lado nuestro egoísmo, por ello no podríamos negar que nuestra vida es un don, el cual hemos recibido, y pensar como lo dice San Jerónimo “Que nadie crea que es dueño de su propia vida”.

Pues si seguimos esta lógica, no tendría ningún sentido nuestra existencia o qué sentido tiene nuestra vida si se encierra en sí misma, sólo para poder decirnos las palabras de aquel hombre: «Ya tienes bienes acumulados para muchos años, descansa, come, bebe y date a la buena vida» (Lc 12,19)

Este mensaje es muy sorprendente ya que nuestras malas decisiones nos llevan en muchas ocasiones a no aceptar las consecuencias de nuestros actos, por ello debemos de ser conscientes de que la vida de Jesús es un don recibido y entregado siempre en el amor, de tal modo que debemos de seguir perseverantes para no vivir preocupados en mantener la vida para no perderla.

Yonathan Santiago Guillén Martínez

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